taj mahal
TAJ MAHAL

Sorpresa! Encontramos un lugar que respeta el paladar porteño sin dejar de lado lo original. Si querés suave, hay suave, pero si querés picante y sabroso, agarrate. Llegaste al lugar correcto. Taj Mahal es una escuela para el paladar porteño, poco conocedor de las especias y picantes. El servicio se adapta a la capacidad del comensal para ir aceptando de a poco la marea de aromas y sabores.

Si no estás preparado para sumergirte en la multiplicidad de las propuestas de la cocina de la India, seguí eligiendo la parrillita de la esquina de tu casa, el delivery de pizza o los sanguches de milanesa completa de tu bodegón de confianza.

Esto es nuevo, abrí la cabeza y aprendé. La comida India es una de las más variadas y sabrosas del mundo. Carece de nuestro más preciado bien gastronómico, la vaca, en su versión cárnica. En la composición tema la vaca, los indios sólo permiten las oraciones que admitan “la vaca nos da la leche”. Rica variedad de quesos, cremas, manteca  y yogures, sí. Carne de vaca, nada. Aprovechá para comer cordero, en múltiples variantes, en curry, asado,  en kebab, al Tandoor ( que funciona como plancha u horno).

En el arranque, disfrutamos los imperdibles video-clips de música india, pequeñas historias en una canción, mientras probamos las variedades de panes recién hechos en el Tandoor (Roti Ki Tokri). Probá el Garlic Naan, con ajo y cilantro o el Butter Kulcha, con cilantro y sésamo y un leve baño de manteca. Se deshace en la boca y te preguntás “cómo no vine antes a este lugar”.

De los platos: comenzamos con un Taj Mahal Special Mixed Grill, una degustación de los mejores platos del Tandoor: 3 variedades de pollo, 2 de cordero y 1 de pescado, más papas y champignones asados.

Probamos el lassi (yogur natural) y las muy ricas samosas: algo así como unas empanadillas de masa crujiente por fuera y suave relleno de papa y arvejas en su interior.

Como la entrada fue contundente, seguimos más vegetarianas  con unos Dumplings rellenos de queso casero y frutos secos, en salsa de crema (Lahori Malai Kofta), apto para los que ya no quieren más picante o variedad de especias. Del otro wing de la mesa nos animamos a pedir que le pusieran picante casi en serio a un Sabzi Makhanwala, curry de verduras con tomate, crema y manteca. Realmente no era tan picante y sí muy sabroso, pleno de sabores.

Para la próxima habrá que probar el arroz basmati, esa joya de grano largo y aromático, (no esperen nada parecido al risotto con sus cortitos y gorditos  granos pegoteados), las otras variedades vegetarianas como el Palak Paneer, que es un queso casero en trozos al curry con espinacas y especias o un convocante plato de lentejas en lenta cocción de muchas horas (Daal Makhanwala).

De salida, probamos un extra dulce postre del norte de la India, un pan frito bañado en leche condensada, azúcar y almendras fileteadas sólo apto para hipergolosos. Hiperglucémicos o diabéticos, abstenerse.
No lo duden: si quieren empezar a comer en serio algo distinto como la comida india, vayan a Taj Mahal, una más que digna embajada culinaria de ese país en Buenos Aires.

 

DATOS:

- Zona: Palermo
- Dirección:  Nicaragua 4345
- Tel.:  4831-5716
- Cocina: India 
- E-mail:  reservas@tajmahalbuenosaires.com.ar
- Web: http://www.tajmahalbuenosaires.com.arr
Horario: Lunes a sábado, noche

 

supercake
Subscribite al Newsletter
e-mail