Televisión: Llegó “Modern Family”, un retrato cruel sobre la convivencia familiar llevada al extremo.

Siempre está bueno que estrenen en la tele alguna buena serie para hacerse fanático y olvidarse un rato de lo mal que actúa Juana Viale, de lo gansos que pueden ser los que califican los bailes en el circo de Tinelli o zafar de alguna cadena oficial. Este martes Fox estrenó “Modern family”, un retrato feroz de una familia de lo más alocada, con un formato interesante (nada nuevo, por cierto) y un guión con altibajos. La serie está muy de moda en EE.UU. y hay algunos de los de aquí que ya se vieron la temporada completa, y quedaron fanatizados. La serie hace foco en tres realidades de una misma familia: una de un hogar familiar aparentemente bien organizado de unos padres modernos (supuestamente) con tres hijos endemoniados; otra por el matrimonio de una colombiana bien loquita y un casi anciano; y la tercera es un matrimonio gay que acaba de adoptar a una beba vietnamita. El viejo es el padre de la esposa de la familia ejemplar y de uno de los gays. Las situaciones son graciosas y bien creíbles, bien actuadas, aunque a veces pecan de ingenuas o no dejan de ser la versión podrida de “Amas de casa desesperadas”. El formato tampoco es una novedad: hablan a cámara en una especie de documental, e incluso mientras se desarrollan las escenas a veces miran hacia la cámara, un estilo que ya explotó hasta el cansancio la gran “The Office”. Algunas cosas para destacar: es genial y muy graciosa la historia de los gays que adoptan y que se sienten fuera del mundo, como una escena en que llevan a la beba a un pelotero y tienen que convivir con las mamis heteros. Espero que lo repitan y que puedan ver los dos primeros capítulos. Una serie para seguir, afortunadamente. Todos los martes a las 22 por Fox.


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