Crónica de una historia posible
Por Emilia Salas

Desde fuera del Congreso, un equipo de BAG, vivió la previa y el debate de esta ley que nos da tantas satisfacciones

Ruidazo, 13 de julio.  Sonaron bocinas, cornetas, vuvuzelas, matracas, cacerolas y toda clase de improvisados instrumentos de percusión en diversos  puntos de la ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, La Plata, San Juan y Salta en señal de respaldo y apoyo al proyecto de matrimonio igualitario. El “ruidazo” fue convocado por el INADI y difundido por diversas organizaciones de diversidad sexual y la comisión de género y diversidad sexual del Partido Socialista. La movida nació, un poco, como respuesta a la marcha frente al Congreso de la Nación de grupos -principalmente católicos y evangélicos-, que se manifiestan abiertamente en contra del proyecto.
Uno de los puntos de reunión era el obelisco, donde había mucho ruido y un grupo de 300 personas cantando: El matrimonio/ se va a aprobar. Cantemos todos/ viva la diversidad. Muchos de los automovilistas, hacían sonar fervientemente su bocina y allí, el militante José María Di Bello manifestó que los matrimonios homosexuales ya existen en la Argentina y que varios jueces, en distintas provincias, así lo han entendido. Luego de cuarenta y cinco minutos de ruido, color y frío, el grupo empezó a disolverse. Hicimos ruido por la igualdad y eso no es poca cosa.

Senado de la Nación, 14 de julio. Entrada la madrugada del jueves 15 de julio, con 33 votos a favor y 27 en contra, se aprobó el proyecto  que ya contaba con media sanción de la Cámara de Diputados  y que, a través de la reforma del Código Civil, permitirá que personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio. Fue después de 14 horas de sesión dentro del recinto y celebración, fiesta, frío y protesta en la plaza de los dos Congresos.
Desde las tres de la tarde empezó a colorearse la plaza. Habían armado un escenario y dos carpas; en una de ellas, la de la CHA, se transmitía en vivo lo que sucedía en el recinto y la gente reaccionaba con aplausos o silbidos, según quien hablara. Pasaban los discursos y seguían llegando grupos de amigos, familias, compañeros de universidad y agrupaciones políticas de todo tipo, desde la gente del Partido Humanista hasta el Movimiento Aníbal Verón, pasando por la JP Evita; estaban todos. Hasta las cinco de la tarde, estaban incluso y desde la vereda de enfrente, varios grupos católicos manifestándose en oposición al proyecto, pero que no resistieron ni a los cánticos enardecidos de los manifestantes -que terminaron por desatarles la bandera-, ni al gran pene inflable con el que se cortó la avenida Entre Ríos. En los medios, se habló de incidentes y en el recinto de peligro en la continuidad del debate, pero ya estaban dadas las condiciones y en el aire, todos lo sentíamos,  algo distinto flotaba.

Junto a los referentes de la comunidad homosexual que en estos días defendieron públicamente el proyecto, estuvieron entre otros el ministro de Economía Amado Boudou, el escritor Alan Pauls, el artista plástico Guillermo Kuitca, la travesti Mariela Muñoz, el Presidente del INADI Esteban Morgado, el periodista Osvaldo Bazán y muchísimos más que estaban allí por convicción o como acto político.
Desde el escenario, se habló por la diversidad y se cantó por la igualdad. Pasaron entre otros artistas, Patricia Sosa, Kevin Johansen y Liniers.
Al caer la noche, la multitud se iba disipando pero muchos nos quedamos compartiendo mates, comiendo, escuchando o chequeando por los teléfonos los parciales con los votos que se adelantaban. Finalmente, bien entrada  la madrugada vino el festejo, los aplausos, las lágrimas en los ojos, la emoción, el abrazo. Hubo que escuchar de todo un poco, pero valió la pena.





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