Llega casi un desconocido pero que la rompe en Brasil: el sábado toca Zeca Baleiro

Que bueno cunado llega al país algún músico de afuera que me gusta. Pasa tan poco eso. Es tan retro la agenda de recitales en Baires. Completa, eso seguro. Pero nunca me satisface. Pero bueno, quién mierda soy yo para que todo salga como quiero. Este sábado, en el gran Niceto Club, toca un tipo que en Brasil es un completo héroe, y que aquí es sólo conocido por los fanáticos de la música del mayor país (en tamaño) de América del Sur. Y finalmente llega uno de los artistas que no sólo trae un greatest hits; seguro que desembarca con buenos hits, pero también con una producción última lo bastante reciente, como O Coração do Homem Bomba. ¿Qué de puede decir de Zeca? Que es un auténtico brasileño, que como uno de ellos ama profundamente la novela de las nueve de la noche, y que como buen nordestito es un amante de infinidad de ritmos de su país. En las canciones de Zeca se combina todo: la canción popular, la versión clásica, la melodía pretensiosa, ritmos americanos, alegres, guitarreadas zarpadas, casi deformes al mejor estilo Zappa, ska, la cumbia, el sonido cabaretiano de Francia o Alemania, el folk. O sea, todo. Lo bueno de escuchar a Zeca es que (más allá de que uno conozca su obra) siempre sorprende. Sus canciones nunca son las mismas. Viene a contradecir la tesis de Fito Páez (que poco quiero a este rosarino). Fito una vez se defendió cuando le cuestionaron que las canciones de él era super formuleras: que ya no sorprendía, que se copiaba. Bah!, que el rosarino se llenó de guita y se tiró a descansar (para siempre se ve, escuchando con pena su último disco). Fito dijo algo parecido a esto: ¿y quién no se copia? Lennon tiene una fórmula, Astor tiene una fórmula, Borges tiene una fórmula. Entonces ¿por qué Fito no?. Una pena. Lo cierto (volviendo a Zeca) que en el caso del brasileño esto no pasa. ¿Cómo sonará en vivo? La emana que viene la próxima entrega: en la cancha se ven los pingos. En tanto, no dejen de escuchar "A Flor da Pele", una gran canción que cantó hace unos años con mi único amor, Gal Costa, y que lo proyectó como lo que es hoy: un artista inquieto y talentoso.

 


supercake
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