Al menos eso opina Aliye Kavaf, la Ministra para la Mujer y la Familia de Turquía.
La ministra afirmó que considera que “la homosexualidad es un desorden biológico, una enfermedad, pero para suavizar un poco –sin éxito, claro-, gregó que no había dicho que no existieran homosexuales, ya que “en Turquía, estos casos existen”.
Estas ridículas declaraciones se dieron en el marco del bloqueo en Turquía de la declaración de los Derechos del Niño del Consejo de Europa, que reconoce los diferentes tipos de familia que conviven en el continente.
Y para completar, agregó que no acepta “matrimonios gays y no aceptamos que una pareja homosexual sea reconocida como una institución familiar”, y que “los homosexuales deben ser tratados para poder ser curados”. Increíble pero cierto.