Buen material fílmico con guiones argentos que siempre defraudan

La semana pasada se estrenó en Telefé la primera entrega del ciclo de unitarios “Lo que el tiempo nos dejó”, producida por Underground.

Cada capítulo tratará sobre algún hecho histórico (el de esta semana promete estar bueno, y recordará los días que culminó en la Noche de los Bastones Largos) o de algún personaje. En el capítulo del miércoles pasado (a las 23 hs) pusieron la lupa sobre los últimos días de vida de Eva Perón.

Los resultados, a primera vista, son positivos, pero hay algunas cosas para señalar. En primer lugar, ya tengo un poco rotos los huevos de tener que escuchar a las actrices que hacen de Eva hablar como si ella siempre hubiera hablado a los gritos y en tono prepotente. En ese sentido, Laura Novoa (que fue la que la representó aquí) no se diferencia de la Eva encarnada por Esther Goris. Es decir, gritos todo el tiempo, y ese tono de Señorita Maestra con el que se colorean todas las frases que salieron de la boquita de esta gran inspiradora del mundo humilde. Supuestamente (porque no vimos los capítulos que siguen) la Gran Historia se ve combinada por la historia singular, la cotidiana, la que no entra en los Libros. En el primer capítulo, una gran actriz como Vanesa González se puso en la piel de la enfermera asistente de la Perón y es la que se encarga de guardar y pasar a máquina los pensamiento de Eva, que más tarde se cristalizaron en el libro “Mi mensaje”. Gran actuación de la González, que tiene que encarnar a una chica que se rebela contra todo el orden clerical y machista de esa época. Pero el guión de esta historia resultó muy flojo, casi infantil. La historia que se pone en contacto con la historia. Lo general y lo particular. Eso estuvo bien como idea, pero lo guionado, los diálogos, bastante malos. El personaje de González tiene que transcribir en secreto los pensamientos de Eva al papel y lo hace en su casa, plagada de familiares oligárquicos (como siempre que se trata el tema peronismo, hay una constante de dividir al mundo en buenos y malos), por lo que tiene que construir, con el aval de la mucama de su casa (obviedad nao tein fim), una especie de escondite en el altillo de la casa. La cosa degenera en una liberación de Vanesa y la muerte de Eva. La verdad, estoy un poco harto de esa imagen de la Eva, en la que siempre estamos ante un manual de interpretación peronista.

Me acuerdo plácidamente de los cuentos que escribió Néstor Perlongher sobre Eva, en la que la ponían como adicta a la heroína y rufiana de cabaret. Si vamos a ficcionar la historia, podrían existir otros matices. Sigo a la espera de una buena versión de Eva Perón. Igualmente, el ciclo “Lo que el tiempo nos dejo” vale la pena ser visto.


supercake
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