La fe del cine argentino que puede ser: “El hombre de al lado”

Ya se. No es una novedad de lo que voy a escribir. Pero bue, no vamos a estar sometidos a la dictadura de las agencias de prensa que son las que dictaminan que está de moda y qué no. Ufff, hoy estoy de humor perro (porque los perros son mala onda, claro que si, prueben no darle de comer por tres días y verán). Esta semana vi “El hombre de al lado”, una peli de Mariano Cohn y Gastón Duprat, y la verdad es que me copó bastante. Una película adulta, una comedia creíble, buenas actuaciones, guión aceptable. Desde ahora se inscribe en esas películas en donde todo parece estar de maravillas en la vida de una persona pero luego el destino le manda a otro ser a complicarle las cosas, y a sacarlo de su supuesta felicidad. No vamos a contar de qué se trata, sólo vamos a detenernos en algunas cosas: algunos recursos fílmicos son excepcionales, como cuando los suegros del personaje que compone magistralmente Rafael Spregelburd muestran una cámara que trajeron de un viaje y la película se transforma por unos minutos en la prueba de la cámara que hace el viejo: “uyy mirá te pusiste de otro color”, dice el viejo mientras lo que se ve es lo que filma el viejo en sepia, y luego pixelazo. Una joya. Un párrafo aparte para las actuaciones: Spregelburd es un hallazgo cinematográfico, seguramente un antes y un después para él, que es una figura super instalada en el teatro. El personifica a un artista comercial, que hace muebles de diseño. Hay una escena en la que un programa de televisión le hace una entrevista en su casa, y las cosas terminan mal, pero con un humor justo y equilibrado. Daniel Aráoz, el otro protagonista, ya nos tiene acostumbrados a su costado psicótico, pero aquí también está medido. La verdad, muy recomendable y todavía está en el cine. Veanla y después me dicen.


supercake
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